Juego de Niños Chema Lumbrera
Juego de niños no busca explicar. No pretende enseñar ni traducir. Aquí, las palabras se limitan a abrir la puerta y apartarse.
Chema Lumbrera instala su obra en la Casa de Socorro como quien deja caer una verdad incómoda: sin titulares, sin discursos, sin la anestesia de lo obvio.
Las imágenes están cargadas del peso del abandono, la fractura y la injusticia que atraviesa a la infancia en los conflictos bélicos.
Aquí no narran: insisten.
Aquí no describen: resisten.
El artista sólo propone el terreno; es el espectador quien, al mirar, completa un juego que jamás debió existir.
Un juego de niños sin infancia, donde la imaginación siempre encuentra los recursos para el juego.
Un juego donde el silencio es denuncia.
